Hace diez años, el trabajo sucedía en aplicaciones de escritorio en laptops corporativas detras de un firewall empresarial. Ese mundo ya no existe.
Hoy, el empleado promedio usa más de 50 aplicaciones web. Salesforce, Google Workspace, Slack, Figma, Notion, Jira, GitHub, ChatGPT - la lista continúa. Cada una de estás se ejecuta en un navegador.
Pero el navegador que tu equipo usa no fue construido para esto.
Chrome es un navegador personal
Chrome, Edge, Safari - estos son navegadores de consumo. Fueron diseñados para ver YouTube, leer noticias y comprar en línea. No tienen concepto de:
- Que aplicaciones importan para tu negocio
- Quien debería acceder a que
- Como deberían moverse los datos entre aplicaciones
- Como deberían usarse las herramientas de IA con datos de la empresa
Los equipos de TI han pasado años atornillando soluciones a estos navegadores - proxies, extensiones, agentes y herramientas de monitoreo. El resultado es complejidad, latencia y usuarios frustrados.
Incluso con todas esas capas, el problema fundamental permanece. Un navegador de consumo trata cada pestaña igual. No sabe la diferencia entre tu CRM y un sitio de compras personal. No puede aplicar políticas de datos en el punto de interacción. TI se queda armando visibilidad a partir de logs de red y agentes de endpoint que nunca tienen el panorama completo.
Un navegador que sabe que es para el trabajo
Un navegador de trabajo comienza con una premisa diferente: esté navegador existe para los negocios. Eso lo cambia todo.
Visibilidad. TI puede ver que aplicaciones web se están usando, por quién y como. No a través de un proxy o interceptor de red - directamente en el navegador donde ocurre la interacción.
Control. Las políticas se aplican a nivel del navegador - restricciones de portapapeles, controles de descarga, marcas de agua, grabación de sesiones. Por aplicación, por grupo de usuarios. Las reglas son específicas, inmediatas y transparentes para los administradores.
Gobernanza de IA. El navegador sabe cuando un usuario interactúa con una herramienta de IA y puede aplicar reglas sobre que datos se pueden compartir. Esto no es un complemento o una ocurrencia tardía - es una capacidad central construida en la experiencia de navegación.
Experiencia de usuario. Como es un navegador real (basado en Chromium), los usuarios obtienen la misma velocidad y compatibilidad que esperan. Sin retrasos, sin latencia por renderizado remoto, sin fricción. Las extensiones, marcadores y flujos de trabajo se transfieren desde Chrome. Los empleados no tienen que aprender una nueva herramienta - simplemente abren un navegador que se ve exactamente como el que ya conocen.
Dos navegadores, no uno
Creemos que el futuro tiene dos navegadores. Tu navegador personal para todo lo personal. Un navegador de trabajo para todo lo laboral.
Esto no se trata de restringir a los empleados. Se trata de darles una herramienta construida específicamente para su jornada laboral - una que TI puede gestionar, los empleados pueden confiar, y las organizaciones pueden depender para visibilidad y cumplimiento.
Las empresas que adoptan navegadores de trabajo hoy no lo hacen porque desconfían de sus empleados. Lo hacen porque el navegador se convirtió en la aplicación más importante de su stack, y merece el mismo nivel de gestión que cualquier otra herramienta empresarial. El email se gestiona. La identidad se gestiona. Los endpoints se gestionan. El navegador también debería.
Chrome es genial para navegar el fin de semana. dME es genial para tu jornada laboral.